Vivir: Dejar de vivir

Será por cosas importantes que tiene la vida. Cosas por las que vale la pena vivir. Si hay tantas cosas por las que vivir, ¿por qué la gente se quita la vida por tonterías?

La vida, como ya se ha dicho, es un ciclo que hay que cumplir y que en esta sociedad está lleno de pruebas, y una de esas pruebas es la supervivencia. En cierta parte entendería que la gente se quitase la vida, o dejase de intentar seguir el ciclo, por falta de no poder seguir con éste, ya sea por falta de alimento que es el pilar fundamental para poder sobrevivir, pero la gente decide dejar de vivir por cosas más triviales.

Según la educación que he recibido, necesito tener un trabajo para poder comer y una pareja con la que poder reproducirme y dejar descendencia en este mundo para que la población no se extinga, ¿no? Era algo así. Pues, ¿quién me iba a decir a mí que encontrar trabajo, uno al que quiera dedicarme, me iba a ser tan difícil? ¿Quién me iba a decir a mí que encontrar la “pareja ideal” podría traerme tantos problemas?

Me echan del trabajo: mal. Trabajo de algo que no me gusta: mal. No puedo dedicarme a lo que me gusta porque no he podido acceder a los estudios que me podrían llevar a ese trabajo: mal. Al no tener trabajo no puedo pagarme la vivienda y me pueden echar: mal. O como o pago la vivienda: mal.

Todo ese cúmulo de “mal” puede crear en una persona un mal mayor. Si tengo que vivir día a día con ese mal, ¿no es más fácil dejar de hacerlo? Si dejo de vivir dejo todo ese mal fuera. En cierta parte sería un motivo justificable ya que todo ese mal es justificable.

Pero, ¿solo por eso vale la pena dejar de vivir? Hay más cosas en esta vida. Se supone que tienes una familia, y no me refiero de esas que te buscas tú, sino esas que te encuentras cuando abres los ojos nada más nacer. Aunque por desgracia no todos tienen la suerte de tener una familia, o una familia deseable, pero tienen amistades, gente que te apoya. Pero no todos se acercan a buenas amistades. Hay amistades que te puedes amargar todavía más tu existencia. Esas amistades vienen por una serie de circunstancias que uno puede elegir tomar o dejar. Si has sabido escoger las amistades buenas y dejar de lado las malas, tienes algo por lo que vivir, alguien que te va a ayudar.

Hay cosas que pueden hacerte pensar que no vale la pena seguir viviendo pero, si sabes ver, siempre puedes encontrar un motivo por el que seguir viviendo.

Anuncios

Vivir: Vida

La vida. ¿Qué es la vida? La vida es lo que se supone que nos hace vivir, ¿no? ¿Y qué es vivir? Se supone que vivir es el conjunto de acciones que hacemos para… ¿Para qué? ¿Poder ser alguien? ¿Dedicarte a hacer lo que realmente te gusta?…

¿Para qué?

Vivimos en una sociedad creada por la avaricia, la codicia, la envidia… Y, para más inri, todo esto causa ira, depresión… Una sociedad donde las cosas buenas te pasan, en proporción, mucho menos que todas las nombradas. Nunca vas a estar conforme, siempre vas a querer más… Ser más… Ser alguien…

Tienes que hacer todo lo que está ordenado por unas leyes no escritas que te dicen qué tienes que hacer para encajar en la sociedad. De pequeño te imponen el habla, el andar, los modales, la educación… Y después vas a la escuela y enseñan a todo el alumnado, infantil, primario, secundario…, a todos lo mismo y, te enseñan que, si no vales, lo tienes que repetir hasta que se te quede, que si repites pierdes el tiempo, que no estás con los que se suponen que son iguales que tú porque tienen tu misma edad, están en un grupo inferior porque es más joven que tú y tú eres el mayor de la clase y se supone que el temario ya lo conoces… ¿Y todo esto para qué? Para tener un empleo, para trabajar explotado por los que tienen el dinero, para poder independizarte o pagar los estudios, comer… Comer.

La vida, como nos la pintan, se define simplemente en seguir lo que te imponen pero la vida no es eso, vivir no es seguir lo que otros quieren y te imponen. Vivir es hacer el famoso ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducirse y morir. Obviamente, para todo esto, se necesita una alimentación lo que para esta sociedad no tienes, te la tienes que ganar. No puedes comer si no te lo ganas…

¿Para qué seguir viviendo si no tienes para alimentarte, si no puedes cumplir el simple ciclo de la vida?

Secreto Capítulo 11 Final

Despierto. Y esta vez no es el río. No he vuelto a morir… ¿O sí?

Intento encontrarme las pulsaciones pero no las siento, no están. El corazón no me duele. Sigo viva.

-Senaida.- escucho la voz de Mar- No sé si puedes verlo.- veo que sonríe- Pero he conseguido derrotar a mi padre.- veo que me acaricia pero no siento nada- No habrá más muertes innecesarias. Ha terminado todo.- deja una flor- Tú me diste la fuerza para hacerlo. Todo ha terminado gracias a ti y tus ideas.

-Has demostrado que tu idea fue mejor.- pero no escucho mi voz.

-Me hiciste dejar de temerle.- vuelve a acariciarme pero sigo sin notarlo- Me demostraste que estar muerta no era tan malo…- muestra una sonrisa triste- Pero no de esta forma…- se le llenan los ojos de lágrimas- Ahora ya no estás y yo sí…- se le ahoga la voz- Le he puesto tu nombre a la fundación, no sé si lo has visto… Bueno, una composición de los dos.- se sonroja un poco- Los médicos me lo recomendaron porque queda bien.- acaricia la flor- Espero que tengas un lugar privilegiado allá donde estés…- dice después de una pausa- Ya que tú has sido la cura de muchas chicas…- respira hondo y las lágrimas se desprenden de sus ojos- Te echo de menos… Mucho…- habla entre sollozos- Quería hacer esto junto a ti y ahora sólo me queda tu nombre…- retira la mirada y se seca las lágrima con la manga- Siento que me veas así pero todo sería más fácil si estuvieses conmigo.- sigue derramando lágrimas pero no solloza- No te estoy echando nada en cara, bastante hiciste en apoyarme y ayudarme aun sabiendo quien era… Pero te echo tanto de menos…- deja un papel doblado- Este es el contrato que te llevó aquí.- muestra una sonrisa triste- Aunque no el tiempo que se suponía… Te esperaste a saber que podía hacer las cosas sola y te fuiste… Me dejaste…- sigue llorando pero manteniendo el tipo- Seguramente estés pensando que no debería llorar, pero no lo puedo evitar. Estás aquí…- mira al lado- Pedí que me pusiesen a tu lado cuando me vaya definitivamente para que sea más fácil encontrarme contigo, espero que no te haya molestado.

-¿Cómo va a molestarme algo así? Espero tardar en verte aquí.

-Nos vemos pronto socia.- sonríe de forma triste- Y gracias por todo.- vuelve a acariciar la fotografía.

—-FIN

Secreto Capítulo 10

Estamos cerca del edificio donde trabaja el padre de Mar. Vamos a intentar colarnos para intentar que Mar convenza a sus trabajadores de que lo que están haciendo está mal. Los trabajadores son los que se encargan de la reproducción, los otros trabajadores son lo que intentamos evitar.

Una de las ideas que ha tenido Mar es intentar que los médicos vayan con ella. Está convencida que ellos le tienen cariño y que no le harán ningún daño por lo que puede que dejen a su padre.

Mi idea es que les convenza para que hagan una especie de huelga para darle a entender que no están a favor de su método pero Mar me ha dicho que de la misma forma que ha mandado matar a su hija no dudaría en matar a todos los trabajadores, que ya encontraría otros que hagan lo que quiera. Obviamente no le he quitado la razón. Sería demasiado peligroso para ellos.

En resumen, la idea es hacerle la competencia con sus propios trabajadores.

Puede que funcione, ¿quién sabe? Ella sabe donde tiene el dinero escondido y vamos a intentar hablar con el contable para que también venga con nosotras.

Me imagino que se enfadará, obviamente, que seguramente nos mande a sus matones, pero no se nos ocurre nada más.

Entra ella sola cosa que no me hace nada de gracia. Tengo miedo que le pase algo y no estar ahí para defenderla.

-Mar.- le llamo sugetándole por el brazo para que se detenga- ¿Segura que quieres ir sola?- le pregunto con notable preocupación en mis palabras.

-Esto es algo que tengo que resolver yo.- me suelta la mano de su brazo- Siento que soy parte de esa responsabilidad.

-Tú no sabías nada…- intento que entre en razón.

-Sé que hace desaparecer a las chicas, lo sé de hace tiempo.- me muestra una sonrisa triste- Estoy en deuda con ellas.

Otro latido del corazón. Este no tan fuerte como la última vez pero lo suficiente para hacer que Mar note que me pasa algo.

-¿Tu corazón?- sigue con su sonrisa- Vamos a hacer que vuelva a latir con normalidad.- esta vez la sonrisa se vuelve sincera- Espérame, ¿vale?- ahora es ella quien me coge de la mano- Volveré pronto.

Entra en el edificio con precaución pendiente de los guardias y las cámaras. Ver que se aleja ella sola hace que el corazón no pare de latir hasta el punto de empezar a doler. Me siento ocultándome todo lo posible. Empiezo a llorar en silencio, no sé si por el dolor del pecho o por la preocupación de que le pase algo.

-¿Cuándo es pronto, Mar?- le pregunto a la nada mirando la hora- No tardes, por favor…

Noto que el corazón empieza a pararse y al mismo tiempo que todo empieza a hacerse oscuro.

No puede ser. ¿Voy a quedarme aquí? ¿Esto es todo lo que tengo que hacer?

No quiero… Tengo que ayudar a Mar a parar todo esto… Prometí ayudarle y no quiero faltar a mi promesa. Por ella… Por todas las que no lo pueden contar…

No puedo terminar así… No puedo terminar antes de empezar con todo… No quiero dejarla sola… No quiero morir…

No puedo respirar…

—-Fin del capítulo

Secreto Capítulo 9

Mar y yo llegamos a mi casa. Obviamente no se esperaban verme.

-¿Qué haces aquí?- me pregunta mi padre mirando por todas partes nervioso.

-Venía a haceros una pregunta.- respondo crúzandome de brazos.

-¿Cómo puede ser?- pregunta mi madre tapándose la boca.

-¿Por qué?- sigo retándoles con las palabras- ¿Por qué se supone que no debería estar?

-¿De-de qué est-tás hablando?- pregunta mi padre intentando ponerse serio.

-¿Qué deuda he saldado con mi muerte?- pregunto yendo al grano.

-Cariño…- intenta acariciarme mi madre pero le aparto la mano.

-¿De qué hablas?- pregunta mi padre intentando ocultar sus nervios.

-De la deuda que tenías con su padre.- dejo ver a Mar que estaba en la puerta- ¿Qué deuda vale la vida de tu hija?

-Es un milagro que sigas viva mi hija.- dice mi madre volviendo a intentar acariciarme pero reacciono de la misma forma- Mi niña, te buscábamos. Pero no podíamos… No podemos.- me responde con los ojos llorosos.

-Nosotros la primera generación de niños creados.- empieza a explicar mi padre- No había natalidad por lo que la población podría extinguirse.- explica serio- Somos como una especie de humanos creados artificialmente.- mira a Mar- Su abuelo fue quien lo inventó. El problema es que no nos podemos reproducir al no tener las hormonas adecuadas. Cuando su hijo, tu padre,- le habla directamente a Mar- tomó el control, pidió un gran coste para poder ayudar con la reproducción.- ahora me mira a mí- Desde un principio sabíamos que eras el precio a pagar si la deuda no se salvaba…- se le llenan los ojos de lágrimas- Lo que no sabíamos es que querrían matarte. Pero estás viva.- se me acerca.

-No lo estoy.- retrocedo un poco para que no se me acerque más- Morí.- doy otro paso atrás- Ya estoy enterrada.- evito la explicación- Ir a verlo al cementerio.- le hago una señal a Mar para que salga.

-Espera.- me llama mi madre.

-No puedo estar aquí. Y ella tampoco.- evito girarme- La deuda ya está saldada.

-Pero hija…- noto su mano en mi brazo.

-Voy a intentar parar todo esto.- me giro a mirarla- Cuando lo haga volveré.- le muestro media sonrisa mientras acaricio su mano al quitarla de mi brazo.

-¿Estás bien?- me pregunta Mar rompiendo el silencio.

-No estoy segura.- respiro hondo para intentar tranquilizarme me los ojos se me llenan de lágrimas.

-Paremos esto para que puedas volver, ¿vale?- me acaricia el brazo.

Un latido. Un latido fuerte que hace que caiga del dolor.

-Senaida.- escucho que me llama- ¿Qué pasa?

-Me duele.- le digo con la mano en el pecho.

-¿Late?- se preocupa.

-Solo me duele…- me levanto con esfuerzo- Tenemos que movernos para no llamar la atención.

-¿Puedes?- me sostiene por el brazo.

-Sí.- intentento no preocuparla.

Noto que cuando más cerca está es cuando late el corazón. Por una parte quiero sentirme viva pero por el otro me preocupa sentir el dolor que siento cada vez que late.

-¿Cómo hacemos para parar a tu padre?- le pregunto una vez apartadas de la mirada de la gente.

-Solo se me ocurre advertir a la gente de los riesgos que correrían si aceptasen el trato de mi padre.

-Ya has oído a mi padre…- respiro hondo para intentar hacer que mi corazón deje de latir- No pueden reproducirse.

-Tiene que haber otra manera que no sea lo que hace mi padre. Otro método o algo.- habla de forma apresurada.

-Se me ocurre una idea, pero no sé si vas a querer.- consigo articular tranquila al ver que late cada vez menos.

-¿Por qué no voy a querer?- me pregunta algo confundida.

-Porque se trata de robarle la idea a tu padre.

-¿Y cómo lo hacemos?

-A través de ti.

—-Fin del capítulo

 

Secreto Capítulo 8

Cada vez que pienso que he sido una deuda de mi familia me ha latido el corazón. ¿Por què este pensamiento consigue hacer que mi corazón, después de meses, consiga latir de nuevo?

-Mar,- rompo el silencio de la noche- no entiendo que me está pasando.- sigo hablando al ver que tengo su atención.

-Me resulta gracioso que te parezca extraño que te lata el corazón.- me muestra una sonrisa casi de burla- Deberías estar más extraña con lo que te pasa de normal.

-Ya… Tienes razón.- suspiro- Pero no puedes negar que es extraño.

-Reconozco que es demasiado extraño como para intentar entenderlo.- sigue con su sonrisa- Yo…- dice después de una pausa con duda- Tengo algo que confesarte…- se apaga de golpe.

-¿De qué se trata?- le pregunto al ver que no sigue.

-Yo… Yo…- respira hondo- Me dijeron que te vigilara…- habla cabizbaja- Por eso te traje aquí…

-Pero si no respirabas…- recuerdo- No…

-Es verdad que me hicieron lo mismo que a ti.- me interrumpe- Su intención era esa… Quería entregarte para ganarme su confianza… Pero no sabía por qué lo hacían y tenía curiosidad por saber por qué estabas viva…- habla de forma apresurada- Pero ahora no quiero seguir. Quiero que nos vayamos y huyamos de aquí. No quiero seguir con esto.- termina de decir mirándome a los ojos.

-Espera.- intento retener toda información- Pretendías entregarme… Pero te has dado cuenta, ¿no?- fuerzo una sonrisa.

-Lo estaba pensando ahora…- responde bajando el ánimo- Realmente no le hago falta… Solo me está utilizando. Solo hay hombres a su alrededor, seguro que ha sido todo una excusa para tenerme lejos. No intento excusarme.- vuelve a mirarme a los ojos- Sé que te he estado engañando pero todo lo que te he dicho, mis pensamientos, han sido todos sinceros.- deja una pausa- Vayámonos.- repite. Olvidémonos de todo esto.

-No puedo…- le digo algo decaída- Si nos vamos tu familia seguirá con lo mismo. Más chicas morirán. Quiero pararlo.

-¿Y cómo quieres hacerlo?- Me pregunta con algo de escepticismo en sus palabras.

-Es algo que he estado pensando desde que sé que no soy a la única que se lo han hecho. Somos deudas, ¿no?- me levanto y empiezo a andar por la habitación- ¿Qué clase de deuda somos? Si la gente deja de ir a ellos para sus deudas debería terminar, ¿no?- me centro en ella.

-Pero no sabemos por qué van a mi padre.- me recuerda.

-Pues eso es lo que vamos a intentar saber.

-¿Y cómo lo haremos?

-Preguntándole a mis padres directamente.

—-Fin del capítulo

Secreto Capítulo 7

Después de dar muchas vueltas por el cementerio y comprobar todas las fechas que Mar apuntó, afirmamos que todas las fechas están mal. Todas murieron antes de lo que pone en cada lápida.

Hemos apuntado las fechas que ponen en las lápidas para ver si podemos encontrar algún patrón o algo.

Por desgracia, también encontramos el de Mar… Pero su fecha sí que está bien. Imaginamos que es porque es una muerte inesperada.

-Ahora ya sé cómo te sentiste al verte…- me dice con una sonrisa triste.

-Por suerte no estamos dentro.- se me atragantan un poco las palabras.

Salimos con precaución por lo que me pasó la otra vez. Una vez comprobado que no hay nadie volvemos a casa de su tío. Por alguna razón he empezado a sentir miedo de volver a casa… Solo me siento segura con ella y eso que nos conocemos desde hace poco.

Comemos algo y nos sentamos en la mesa para revisar todas las fechas.

-¿Sabes algo de por qué lo hacen?- le pregunto al intentar entenderlo.

-Nunca me ha hablado de eso.- responde cabizbaja- Me dijo que cuando fuese mayor de edad entraría en el negocio familiar del cual no sé nada…- respira hondo- Lo primero que quería que aprendiese es como hacer desaparecer a la gente de la forma más discreta posible…- habla con un hilo de voz- que según él requiere muchos años de enseñanza…

-¿Crees que lo hace porque sí?- sigo intentando entender qué está pasando.

-Porque sí no es.- levanta la mirada para mirarme- Eso sí que lo sé. Pero no sé por qué escogen… Mejor dicho, no sé qué método usan para elegir a sus víctimas.- se rectifica a sí misma.

-Puede que és también tenga algo apuntado, ¿no?

-Tiene un contable.- intenta hacer memoria- No sé si sabrá de qué va la cosa pero creo que es él quien elige porque tiene varios nombres apuntados.

-¿Nombres?- me extraño- ¿De quién?

-Más que nombres son apellidos.- sigue haciendo memoria- Creo que va por familias.

-¿Por familias?- vuelvo a revisar las fechas y los nombres- ¿Qué crees que hace mi familia en esa lista?- le pregunto ya sin entender nada.

-No lo sé…- responde después de suspirar- Si es contable…- me mira fijamente.

-Dinero…- me viene un flash a la cabeza de mi padre perdiendo el trabajo- Dinero…- otro latido del corazón y otro flash de mi padre suplicando- ¿Cuándo…- un hombre señalándome- Hasta los dieciséis…- recuerdo las palabras del hombre- ¿Tienen todas la misma edad?- pregunto volviendo a revisar las fechas.

Ella hace lo mismo y empieza a sacar cálculos.

-Todas…- decimos al mismo tiempo después de comprobarlas dos veces.

-Mi cumpleaños.- me sale una sonrisa irónica- La fecha…- se la enseño- Es mi cumpleaños. El día que morí era el de mi cumpleaños.

-Por eso las fechas no son exactas.- sigue mirando las fechas- ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes?- me enseña la libreta- Cambian un par de días para que no coincidan.

-Sería demasiado extraño que todas tuviesen el día de su muerte el día de su nacimiento…

-Sois deudas.

-Por eso mi familia no sabía cómo reaccionar al verme… Ellos me vendieron…- otro latido del corazón pero este con tanta fuerza que casi caigo de la silla.

-¿Estás bien?- me pregunta preocupada.

-El corazón…- le respondo mirándole a los ojos.

-Pero si no debería…

-No.- le interrumpo- No debería latir.

—–Fin del capítulo