Ciudad Doble Capítulo 15 Final

Me han dejado libre alegando que he sido utilizada por Amaya. He insistido mucho en que eso no es así pero, como dicen, me ha convencido para que me eche las culpas por ella…

Para asegurarse de que bajaba a mi ciudad me ha acompañado un guardia, distinto al de costumbre.

Ahora que Amaya ya no está… Ya no hago falta.

Se la han llevado. Me la han quitado…

¿Qué es ahora de mi vida? No sé si podré volver a una normalidad que hace tiempo que no está en mi vida.

¿Por qué no han querido escucharme? ¿No hubiese sido mejor yo en vez de ella? Es mejor alguien menos en mi ciudad que en la suya. No tiene sentido nada de todo esto, de todo lo que pasado.

Estoy sentada en la rampa. Me han soltado un jueves. Tengo la esperanza de que venga, como de costumbre. Aunque, por primera vez sería yo quien le espere a ella.

Sé que no va a venir. No puede…

No pude darle mi último adiós. No quisieron que me despidiese… No pude decirle lo importante que ha llegado a ser en mi vida. Ha sido la única persona que se ha preocupado por mi, sin contar mi familia. No buscó en ningún momento ningún beneficio por estar a su lado.

Nada de lo que me dijo era cierto, lo sé. Algo así se sabe. Ella no es así. Era…

¿Por qué tuvo que decir eso? ¿Por qué no contó la verdad o me echó a mí la culpa? ¿Por qué cargó con todo? Ella no tenía que hacerlo…

-Amaya…- le llamo casi en un suspiro, abrazándome las piernas, ocultando mi rostro en las rodillas- Amaya…- se me entrecorta la voz y siento que me salen las láguimas- ¿Por qué…?- empiezo a llorar.

No es justo. Nada de esto es justo.

Grito. Grito con fuerza liberando toda la rabia acumulada por no poder hacer nada.

-¿Por qué te has ido?- me levanto- ¿Por qué lo has hecho?- ahora lo que siento es rabia- ¿Por qué?- subo y bajo la rampa varias veces- ¿Por…

No puedo terminar de preguntarle. Al girarme le veo detrás.

-N-no.- retrocedo- Esto no es real.- vuelvo a girarme.

-Lena.- escucho su voz llamándome.

No es ella. No puede ser. Ella ya no está. No es ella.

-Lena.- le escucho de más cerca.

-¿Por qué me haces esto?- le pregunto sin girarme. No puede estar aquí. No puede ser.

-¿El qué?- pregunta con una ristia.

-Esto.- me giro algo enfadada encontrándomela de cara- No puedes estar aquí.- se me vuelven a llenar los ojos de lágrimas.- No puedes…

-Pues aquí esto.- me sonríe.

-¿Por qué?- me seco las lágrimas para que no me vea llorar.

-Porque no quiero verte así por mi culpa.- me acaricia la mejilla.

-¿Y cómo quieres que esté? Esto es demasiado.- le aparto la mano y vuevlo a darle la espalda.

-Por favor, no hagas eso.- habla más seria- No me des la espalda. Quiero verte bien.

Le obedezco, como siempre lo hago, y dejo que me vea llorar.

-No llores.- me seca las lagrimas- Verás como dentro de poco todo esto no tendrá importancia.

Le abrazo. Me cubro con sus brazos. Esos brazos que no volveré a sentir.

-No quiero volver a verte llorar.- me besa en la cabeza- Ni por mí no por nadie.- me abraza con más fuerza- Prométemelo.

-No puedo…- le digo entre sollozos.

-Prométemelo.- insiste.

-Lo prometo.

Abro los ojos. Siento los ojos húmedos y todavía siento el calor de sus brazos. Me gustaría pensar que esto no ha sido un sueño, que ha venido a visitarme por última vez, a despedirse. Es mejor eso que pensar que ha sido todo un sueño.

—-FIN

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Ciudad Doble Capítulo 14

-Lena Heredia.- me llaman para declarar.

Esto no puede estar pasando. No he visto a Amaya desde que se la llevaron. De eso hace una semana.

Después de una semana me han vuelto a llamar para volver a contar mi versión de los hechos.

No quiero que Amaya cargue con todas las culpas. Si no me hubiese conocido todo esto no hubiese sido un problema para nadie de esta ciudad. Nosotros hubiesemos desaparecido y nadie se hubiese enterado. No sería un problema para nadie.

¿Qué hago? Después de lo que dijeron, se piensan que Amaya me ha comprado para que intente aparentar que quiero cargar con su cupla. Pero eso no es verdad. No quiero que sea ella sola quien cargue con todas las culpas.

-Sabemos todo lo que ha hecho Amaya Samper.- me dice el guardia de la otra vez- Sabemos que no ha sido nada fácil para ti.

-Exactamente, ¿qué ha hecho?- le interrumpo.

-No deberías interrumpirme.- me habla serio- Todos los problemas que ha causado en tu ciudad.

-Ella solo bajó a ayudarnos.- vuelvo a hacerlo pero esta vez algo nerviosa.

-¿Otra vez?- me mira fijamente- Retira esa mirada, mocosa.

Le obedezco. No me pensaba que sería tan fácil poder mirar a alguien de arriba a los ojos.

-Ha sido ella quien inició la revolución en tu ciudad.

-Para que no nos dejásemos aplastar.- le vuelvo a interrumpir ahora un poco enfada- Ella bajó a advertirnos de lo que iban a hacer, no lo provocó ella.

-Mira mocosa, ya van tres.- respira hondo para tranquilizarse- Hay testigos que dicen que seguían órdenes suyas de destruir la ciudad.

-Eso es mentira.- me levanto de la silla más enfada.

-No te atrevas a levantarme la voz.- se levanta él también.

-No pienso permitir que acuséis a alguien por algo que no ha hecho.- sigo de pie.

-¿Me estás contestando?- me pregunta conteniéndose.

-Solo le estoy diciendo la verdad. Ella no ha sido quien lo ha hecho. Solo bajó a advertirnos.- le hablo con el mismo tono.

-Ella misma ha verificado que es verdad.- me dice después de respirar hondo para tranquilizarse- Sin decirle nada a nadie, ella nos lo ha contado así. Después los testigos lo han afirmado.

Me dejo caer sobre las silla. Esto no puede ser verdad. ¿Cómo va a hacerlo ella? ¿Qué sentido tiene hacerlo? ¿Por qué lo haría?

-Entiende que son acusaciones muy fuertes.- se sienta él también ya más tranquilo.

-¿Ha tenido alguna visita?- le pregunto intentando saber por qué ha dicho esas cosas.

-Las últimas que estuvieron con ella fueron sus amigas y no las ha vuelto a ver desde que le detuvieron.- respira hondo- No le han podido convencer para que dijese algo así.

-No puede ser…

-Siento que hayas tenido que vivir todo esto de esta forma.- se levanta- Tranquila,- me toca el hombro- haremos justicia de todo esto.- sale de la sala.

-Vamos.- me dice el guarda que siempre me acompaña, sacándome de mis pensamientos.

-No puede ser…- me repito levantándome.

-Señor.- llamo al otro guardia antes de que se aleje más.

-¿Qué pasa?- me pregunta serio deteniendo su marcha.

-¿Puedo verle?- le pregunto nerviosa- Me gustaría verle.

-Después de todo lo que te he dicho no creo que debas verle.- responde después de suspirar.

-Puedo estar con ellas para vigilar que no le haga nada.- interrumpe el guarda.

-Muy bien.- dice después de una pausa- Que no le haga nada.- le dice al guarda antes de retomar su marcha.

Llegamos a la celda de Amaya. A diferencia de la mía, esta tiene luz y la temperatura es más alta.

-¿Qué haces aquí?- me pregunta Amaya al verme.

-¿Qué estás planeando?- le pregunto entrando en la celda- No me creo lo que me han dicho de ti.- me detengo a escasos centímetros de ella.

-Pues deberías.- me reta con la mirada.

-¿Por qué haces todo esto?- me tiembla un poco la voz al ver que está segura de lo que habla.

-Si te dijese que todo lo que hemos vivido es mentira, ¿te lo creerías?- sigue retándome.

-No puede ser…- retiro la mirada.

-No deberías fiarte de alguien que no pertenece a tu ciudad.- me dice antes de darme la espalda- Llévatela.- le ordena al guardia.

-No puede ser.- me aparto para que no me toque el guarda y me acerco a Amaya- Estás mintiendo ahora.- le cojo del brazo para girarla.

-No me toques.- me aparta la mano con brusquedad mi me mantiene la mirada- Si sigues así seré yo quien acabe contigo.

-¿Qué…

-Y retira esa mirada.

Le obedezco. Ya no sé qué más hacer. No puede ser cierto lo que dice. Su forma de actuar. Como me trataba. Su reacción cuando me ordenó que retirara la mirada… Está mintiendo. Alguien ha hecho para que cargue ella con toda la culpa. Tiene que ser eso.

Aunque dicen que no ha recibido visitas. Entonces, ¿quién?

—–Fin del capítulo

Ciudad Doble Capítulo 13

-¿Qué relación tienes con Amaya?

“Tu y yo no nos conocemos”

-Y-yo…- me tiembla la voz.

¿Qué hago? No puedo negarme. Pero, ¿qué le pasará a ella si le hago caso?

-A… ¿Amaya?- termino por preguntar.

-Una de las chicas que subieron ayer contigo.- responde el hombre de forma rotunda.

-¿Qué…

No puedo. No puedo preguntarle porque sí porque sería como dudar de él. ¿Qué hago? Quiero saber si está bien. Qué le pasaría si le hiciese caso.

-Solo sí o no.- me interrumpe.

-N-no sé qu-quíen es…- le respondo finalmente.

Debo obedecerle.

-Entonces no sabes por qué bajó ayer.

-Bajó a advertirnos del ataque.- le respondo sin dar detalles.

-¿Por qué estabas con ella durante el ataque?

-Vi-vio…- me tiembla la voz al recordarlo- Vio como mataron a mi padre delante de mí…- se me llenan los ojos de lágrimas.

-¿Cómo supo que era tu padre?

-Mi padre le dijo que me protegiera…- intento aguantarme las ganas de llorar.

-¿Por qué se lo dijo a ella?

-Porqué sabía que era de arriba y estaba desesperado…- empiezo a llorar.

-Llevádosla.- ordena levantándose y saliendo de la sala.

El guardia de ayer me acompaña hasta otra sala. En ella, sentadas en una mesa, están Amaya, Diana y Amara.

Me animo al verles pero recuerdo las palabras de Amaya. Evito mirarles, sin mirarles directamente como me han enseñado, al pasar cerca de ellas.

El guardia me lleva hasta una esquina bastante apartada de ellas.

-Amaya Samper.- llaman desde la puerta- Quedas acusada de incumplir la tercera y la cuarta norma entre ciudades, y de espionaje.- se acerca un guardia y le encadena las manos.

¿La tercera? ¿Espionaje?

Están yendo a por ella. ¿Qué tiene que ver el espionaje con todo lo que ha pasado? Y, ¿la tercera? Esto no está bien.

-¿No se habrá equivocado?- le cüestono. Sé que no debo pero esto es demasiado.

-¿Te atreves a hablarme?

-Oye.- interviene Amaya- Que venga de abajo no quiere decir que sea basura.

-Mantente en silencio mocosa.- le empuja haciendo que esté a punto de caer al tener las manos atadas.

-No te atrevas a tocarle.- me pongo delante.

-Esto es cosa mía.- me aparta Amaya- No te metas.- me mira fijamente a los ojos- Esto es cosa mía.- se acerca a mí- Baja la mirada.- me susurra.

Asiento cabizbaja, sin mirarle directamente como hacía las primeras veces que nos veíamos.

-Encerrarla.- ordena.

Me preparo para que me lleven pero se llevan a Amaya.

No puede ser. Aquí hay un error. ¿Por qué se la llevan a ella? Me he interpuesto entre las dos. He contestado al hombre.

-No.- digo empezando a ponerme nerviosa- No.- digo más alto- ¡No!- grito finalmente- Ella no ha hecho nada. La culpable de todo soy yo. Ella no ha hecho nada.- repito poniéndome nerviosa.

-¿Qué le has dicho para que te cubra?- le pregunta el hombre- ¿Le has prometido algo?

-No lo ha hecho.- sigo diciendo- Somos amigas.

-Cállate.- me orden Amaya enfadada- No sigas.- me reta con la mirada- Y baja esa mirada. Tu y yo no somos nada.- termina de decir con la voz dolida.

-Amaya, sabes que eso no es así.- me acerco a ella- No puedes cargar con esto tú sola.

-No me hables.- me empuja con las manos.

-Pero Amaya…

-No digas mi nombre.- se le llenan los ojos de lágrimas- No tienes derecho a hacerlo. Aléjate.- aprieta la mandíbula para mantenerse firme- Te ordeno que pares y que te alejes.- dice después de respirar hondo.

-Pero…

-No te atrevas a cüestionarme.- se mantiene firme.

¿Por qué lo hace? En su mirada puedo ver que lo está pasando mal, que no es lo que quiere.

Miro a Amara y Diana. Ambas están cabizbajas.

¿Por qué? ¿Por qué le acusan de eso? ¿Por qué no puedo hacer nada? ¿Por qué no me creen? Si yo soy menos que ellas, ¿por qué no echarme a mí las culpas? ¿Por qué es ella la culpable?

—-Fin del capítulo

<<Primera: No se pueden relacionar los habitantes de ambas ciudades entre sí.

Segunda: Los habitantes de la Ciudad Baja deben obedecer a los habitantes de la Ciudad Alta.

Tercera: No esclavizar a los de la Ciudad Baja.

Cuarta: No se puede circular libremente entre ciudades.>>

Ciudad Doble Capítulo 12

En la celda hace frío. Si se supone que da el sol, ¿por qué hace frío? Por suerte llevo ropa que abriga algo pero no lo suficiente para evitar que esté temblando. Estoy helada.

Al no entrar la luz exterior no puedo ser consciente del tiempo que llevo aquí. No sé si ya es de noche o solo ha pasado una hora, o media…

Si yo estoy así, ¿Amaya estará igual? Si me han separado puede que ellas estén mejor… Espero que no esté pasando frío y que le den de comer…

No quiero que le hagan nada. Está encerrada por mí. Si no me hubiese conocido todo esto no hubiese pasado. No hubiese muerto nadie…

¿Por qué tiraron la pelota cuando pasaba ella? ¿Por qué no huí cuando me habló? ¿Por qué dejé que me hablara? ¿Por qué me presente? ¿Por qué fui cuando me lo pidió? ¿Por qué decidí seguir viéndonos?

Todo es culpa mía. Desde un principio esto no estuvo bien. Yo ya sabía que estaba prohibido…

Escucho la puerta. Al abrirse entra la luz molestándome a los ojos por lo que me cubro un poco la cara.

-Solo vengo a darte algo para comer.- dice el guardia que me ha encerrado.

-Gracias…- le digo esperando a que deje la comida en el suelo.

-Ten, cógela.- estira el brazo.

Me levanto y se la cojo.

-Cómetelo todo.- me ordena.

-S-sí.- le respondo con temor.

¿Por qué tanto interés? ¿Como si fuese a tirar la comida con lo que cuesta de conseguir?

Al coger el tazón descubro un papel bajo. Lo cojo y lo examino. Hay algo escrito.

-T.. Tú… y… y… yo…Tu y yo… n… no… n… no… s… c… co… n… no… c… ce… m… mo… s… No nos… co… no… c… ce… mo… s… ¿Conocemos?- releo la nota- ¿Tú y yo no nos conocemos?- veo que hay más- M… mi… e… n… t… te…- vuelvo a leer- Miente… p… po… r… m… mí… ¿Miente por mí? ¿Mentir?- sigo leyendo- A… m… ma… y… ya…- es de Amaya- ¿Por qué?

¿Por qué tengo que mentir por ella? Obviamente la culpable soy yo, no hace falta que mienta.

Detrás de la nota todavía hay más. ¿Más? ¿Por qué me ha de costar tanto leer? Menos mal que me enseñó.

-N.. no… d… de… s… m… mi… e… n… t… ta.. s… No… ¿desmientas? L… lo… q… u… e… que… d… di… g… ga… ¿No desmientas lo que diga?- releo.

¿Qué está pasando? ¿A qué viene todo esto? ¿Por qué me pide que mienta?¿Qué es lo que va a decir ella para decirme que no desmienta lo que dice?

Busco por si hay más notas, alguna explicación, pero solo está el papel que tengo entre las manos.

¿Qué hago? ¿Qué debo hacer?

—-Fin del capítulo

Ciudad Doble Capítulo 11

Me siento observada. Como un animal en una tienda. Hemos subido por una rampa adaptada para poder movernos entre ciudades.

Al subir ya había mucha gente atraída por la rampa. Las caras de la gente al verme subir es entre sorpresa y asco. Hay muchos murmullos entre ellos mientras señalan por bajo.

-No te preocupes.- me dice Amaya muy bajo- Pasa de todos.

-És normal que estén así.- le digo con el mismo tono- No es lo más normal del mundo.

Llegamos a un edificio con una fachada extraña, de colores muy apagados. Una vez dentros caminamos por pasillos a

hasta llegar a una sala con las paredes de espejo.

-Sentaros.- nos dice apoyándose en la mesa que queda en frente nuestro- ¿Qué ha pasado ahí abajo?- nos pregunta con un tono más seco sentrándose en Amara y Diana- ¿Cómo lo habéis sabido?

-Eso lo puedo explicar yo.- responde Amaya con algo de temor- Me enteré de lo que iban a hacer y quise intervenir.- le tiembla la voz- No sabía que iba a ser así.

-¿Qué pensabas que ibas a hacer?- le pregunta después de suspirar.

-Pensaba que podría evitarlo…- le lloran los ojos- Lo siento…- se disculpa empezando a llorar abrazándome- No quería… Por mi culpa…- habla entre sollozos.

-¿Te imaginas lo que hubiese pasado si no hubiesen venido aquí?- le pregunta algo nervioso- Habría podido ser una masacre mayor.- señala con la mano dirección por donde hemos subido- Mira…- sigue después de respirar hondo- No te estoy echando la culpa, ni mucho menos. ¿Por qué no viniste? ¿De qué tenías miedo?

-De meterle en problemas.- se separa de mí más tranquila.

-¿Qué es lo que ha hecho?- se toca la cara y la cabeza.

-Ser mi amiga…- responde con temor.

-¿Amiga?- se sorprende- ¿Sois amigas? ¿Cómo puede ser?

-Nos conocimos por accidente…- empieza a contar- Y quise hablar con ella…- habla con la voz temblorosa.

-¿Desde cuando?- sigue preguntando después de tomar aire.

-Hace unos años…

-Mira…- respira hondo- No me voy a meter en eso, no es asunto mío.- vuelve a tocarse la cara y la cabeza- ¿Cómo te has enterado de lo que iba a pasar?

-Él… es mi tío…- responde con pesar- Me enteré por casualidad que estaba atacando a la ciudad baja e intenté sacar más información colándome en su casa.- se pone nerviosa- No quise creerlo pero ella me lo confirmó.- me coge de la mano- En la última reunión que fui me enteré de que querían destruir la ciudad.- me aprieta la mano por los nervios- No iba a dejar que lo hiciese. Ellos no han hecho nada.- habla de forma apresurada.

-¿Y vosotras?- les pregunta después de una pausa.

-Amaya no nos dijo nada concreto pero quisimos ayudar.- responde Diana nerviosa- Después no contó todo lo que sabía y quisimos ayudarles.

-¿Y el otro hombre?- sigue preguntando pero ahora en general- ¿Cómo se ha enterado el ejército?

-No lo sabemos.- responde Amara.

-Creo que él iba a las reuniones de mi tío.- le explica Amaya- Puede que fuera un infiltrado.

-Habrá que preguntarle a su equipo.- se dice a sí mismo tomando nota.

-¿Qué va a pasar ahora?- le pregunta Diana más nerviosa.

-No estoy seguro.- responde después de pensárselo- Pero las cosas no seguirán como ahora. Hay muertes por parte de los dos bandos y un conflicto por investigar.- respira hondo y nos mira a todas. Por primera vez desde que he subido que me ha mirado- Pero, por incumplimento de la ley, voy a tener que deteneros.

-Pero…- salta Amaya.

-Sé que lo habéis hecho por su bien pero os habéis mezclado. Y vosotras,- se centra en Amaya y en mí- no sé qué pasará con vosotras…- suspira.

-Fui yo quien se acercó a ella.- le dice Amaya muy nerviosa- Yo insistí para ser su amiga.

-Yo no estaba ahí por lo que no puedo verificarlo.- le habla serio- El problema es que pueden pensar que lo dices por protegerle.- vuelve a suspirar pero esta vez de forma pesada y lenta- Y, aunque ella diga lo mismo, no le van a creer por venir de donde viene. Ahora voy a tener que deteneros, a todas, y por la mañana os haré el interrogatorio.

-¿Detenernos?- le pregunta Amara asustada.

-Habéis incumplido muchas leyes y hay muertos, es lo menos que os puedo hacer.- le responde de forma pesada- Es el protocolo.- se levanta y se dirige a la puerta- Llevároslas.- les ordena a los guardias de fuera- Os visitaré por la mañana.- nos dice saliendo de la sala.

Entras tres hombres. Uno se encarga de mí y los otros dos de Amaya, Amara y Diana.

-¿Dónde la lleváis?- pregunta Amaya al ver que no vamos al mismo sitio.

-No podéis estar en el mismo lugar, deberías saberlo.- le responde uno de sus dos guardias de forma cortante.

-Pero…

-Nada de peros.- le corta mi guardia- Las leyes están para cumplirlas.- me coge del brazo para que avance más rápido- Espero que entiendas en qué situación estás.- me habla bajo y tranquilo- Aunque digan todo lo contrario eres tú quien tienes todas las de perder.- me explica- Siento que sea así.- se detiene delante de una celda- Pasarás la noche aquí.- abre la puerta y espera a que entre.

Entro y, sin decir nada más, cierra la puerta tras de mí casi tocándome la espalda al no esperarse. No hay luz ni ventana por lo que no puedo ver casi nada. La única luz entra de bajo la puerta.

-Espero que sea así…

—-Fin del capítulo

Ciudad Doble Capítulo 10

Todo ha pasado tan rápido. No puedo entender cómo ha pasado. ¿Quién ha sido? ¿Desde dónde? No sé cómo…

Estoy de rodillas en el suelo, sujetada por Amaya para que no pueda avanzar, gritando mientras las lágrimas empiezan a salir de la rabia.

Al otro lado, dos personas en el suelo: Eser y mi padre. ¿Cómo ha pasado? No lo sé.

El tiempo avanza lentamente, entonces, ¿por qué no puedo saber cómo ha pasado? ¿Quién ha disparado a mi padre?

-¡Cabrones!- grito al conseguir soltarme del agarre de Amaya y correr hacia ellos.

Escucho la voz de Amaya de fondo pero no soy capaz de entenderle.

En pocos segundos, que me han parecido minutos, me encuentro tirada en el suelo, retenida por Éric.

-No hagas ninguna tontería.- escucho que me dice.

Mis sentidos me piden que haga todo lo contrario. Que me suelte de su agarre y golpee al primero que se me pase por delante.

-¿Por qué?- de la impotencia que siento empiezo a llorar. Pierdo las fuerzas y me dejo caer de rodillas al suelo.

Éric me abraza por la espalda para evitar mi caída. Mantiene su abrazo, supongo que para evitar que vuelva a salir corriendo cara el enemigo.

-¿Todavía pensáis que es buena idea parar esto?- se burla el invasor.

El otro hombre está confuso. Mira nervioso en busca del tirador.

-¿Estás conmigo, o contra mí?- le pregunta al hombre con superioridad.

-No vas a salirte con la tuya.- le reta con firmeza.

-¿Seguro?- sonríe satisfecho- Tú lo has querido.- levanta la mano y al momento vuelven a escucharse dos disparos.

El hombre cae abatido, sin vida.

-Dios mío.- me lamento al verle caer.

Noto a Éric temblar mientras sigue abrazándome.

-Tú.- señala en mi dirección- Tráemela.- le ordena a Éric.

-¿Qué?- pregunta con la voz temblorosa.

-Ya me has escuchado, tráemela.- sigue firme- O morís los dos.

-Éric.- le llama Marc- Éric.

-Tú.- se dirige a Marc- Silencio.

-No le hables así.- le ordena Éric.

-¿Cómo?- levanta la mano.

Dos disparos más. Me giro hacia Marc. Está en el suelo. Amaya se ha dejado caer a su lado para intentar que deje de sangrar. Éric me ha soltado y ahora es él quien se dirige al invasor.

-Maldito cabrón.- le maldice antes de golpearle en la cara.

Después de este golpe la ciudad se ha abalanzado contra los invasores. Se escucha algún que otro tiro pero no son constantes. La gente empieza a caer una tras otra. El líder invasor está siendo retenido por dos hombre mientras otro sujeta a Éric para que no le golpee más.

Otro grupo de gente, este más nombroso, ha bajado de la ciudad alta. Han empezado a disparar al aire y a retener a gente. La gran mayoría de la ciudad baja se ha tirado al suelo al escuchar tanto tiro. Los de arriba, muchos, se han detenido para ver al causante de tanto disparo.

-Ya hemos vuelto.- se acercan Amara y Diana.

-¿Habéis sido vosotras?- les pregunta Amaya algo confundida.

¿Cuándo se han ido? ¿Desde cuándo no están con nosotros? Ha pasado todo tan rápido que no me he dado cuenta de nada.

-Hemos avisado a los guardias y ellos han llamado a la policía armada.- responde Diana.

Los disparos han cesado. Los invasores han sido detenidos. Entre tanto detenido, un montón de gente tirada en el suelo. Seguramente muchos de ellos sin vida.

-Vosotras.- se acerca un hombre con un uniforme diferente a los otros- Vais a tener que acompañarnos. Tú también.- termina de decir dirigiéndose a mí.

-Pero…- intento entenderle.

-Sé que aquí tienes cosas que hacer,- mira hacia atrás dirección a los cuerpos- pero tendrás que responder a unas preguntas.

-¿Tiene que ser ahora?- le pregunta Amaya mientras se acerca más a él- Su padre está entre ellos.- le dice más bajo pero he podido escucharle.

-Mi padre…- recuerdo mientras las lágrimas inundan mis ojos.

-No podemos hacer nada.- le responde el hombre con compresión.

—-Fin del capítulo

Ciudad Doble Capítulo 9

Todo es un caso. Las casas están en llamas por lo que la ciudad está llena de humo y el aire es irrespirable. Por las llamas hay heridos intentando huir de fuego y la calor que cada vez es más insoportable.

Al ver que no se rinden han empezado a atacarnos. Muchos caen de un solo golpe a la cabeza y otros consiguen defenderse. El propietario del bar a sacado los palos del billar para poderles hacer frente. Otros han empezado a lanzar piedras. Desde las casas también les tiran cosas.

-¡Rendiros de una vez!- ordena un hombre sacando una pistola.

Ante este acto mi padre y sus contactos han sacado las armas provocando que el bando contrario también lo haga.

-¡Baja el arma!- le ordena a mi padre.

-¡No lo hagas!- le grita Amaya- ¡Bájala tú!- le ordena al otro hombre.

-Tú.- le reconoce- ¿Qué haces aquí? ¿Tu padre lo sabe?

-Eso mismo quiero saber, ¿papá lo sabe, tío?- le pregunta acercándose.

-Es la mejor solución, y lo sabes.- levanta la mano para golpearle.

-Ni se le ocurra.- intervengo poniéndome al lado de Amaya.

-¿Te atreves a ordenarme? ¿Tú a mí?- me reta con la mirada.

Amaya me coge de la mano dándome su fuerza.

-No solo ella.- se une mi padre poniéndose delante- No te atrevas a tocarles.

Con él, los demás. Se han puesto delante de los más jóvenes, dejándonos atrás, acorralando a los de arriba, a los atacantes.

-¿Con que vamos con esas?- levanta la mano haciendo que los otros apunten a quienes nos hacen de barrera- ¿Estáis seguros de seguir?

Esto no tiene buena pinta.

-Hija.- se gira mi padre- Huid.- me muestra media sonrisa- No es lugar para vosotras.

-Pero papá…

-Cuida de ella.- le dice a Amaya.

-Lo haré.- le dice segura.

-¿Vamos?- pregunta Amara un poco nerviosa.

-Espera, ¡no!- me quejo cuando empieza a tirar de mí.

Intento soltarme de su agarre pero entre las tres consiguen alejarme a la fuerza.

-¿Por qué?- le pregunto con rabia una vez me han soltado.

-¿No te has dado cuenta que intenta salvar tu vida?- me pregunta cansada pero con fuerza.

-Pero…

Unos disparos me interrumpen. Miro en la dirección donde unos segundos antes estaba. Ha empezado un tiroteo. La gente empieza a caer al suelo, sin vida o muy mal heridos.

-¡No!- grito al ver que ha empezado lo que no quería.

Vuelven a sujetarme para que no vaya.

-Por favor…- noto que pierdo las fuerzas y caigo de rodillas- ¿Por qué…- se me llenan los ojos de lágrimas.

-¡Detened el fuego!- ordena una tercera voz acercándose al tiroteo- ¡Ahora!- insiste.

El propietario de la voz es un hombre joven, uniformado, acompañado de un grupo de gente.

-Bajad las armas.- sigue ordenando.

-¿Qué está pasando aquí?- pregunta el atacante confuso.

Entre el grupo de gente se deja ver Eser con algo de temor.

-Tú.- se acerca a él y le apunta con el arma.

-Si le disparas será lo último que hagas.- le amenaza el hombre de uniforme- Baja el arma.

-¡A este me lo llevo conmigo!

Dos tiros. Uno detrás del otro muy seguidos.

-¡No!- grita Amaya.

-¡No!- grito evitando que Amaya caiga de rodillas- Amaya.- me arrodillo a su lado.

-No…- sigue con los ojos lloros.

-Amaya.- me pongo delante de ella y le sostengo las mejillas con ambas manos- Mírame. Amaya.

-Lo siento…- se disculpa empezando a llorar- Lo siento… Tu padre…- se abraza a sí misma.

-¿Qué?

—-Fin del capítulo