Relación de Tres 1/3

¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué debería estar casado con él? ¿Desde cuando se supone que estoy saliendo con él?

Sé que me llama cariño, pero lo asocié a que él se dirige así a todo el mundo. Nunca se ha sobrepasado conmigo ni me ha dado a entender que quería algo conmigo. Sí que es verdad que me tenía un poco como confidente, por eso sé que Jacques y él se llevan tan bien.

-¿Tú también con esas?- me acorrala contra la pared- ¿Te has puesto de su lado?

-Déjala.- interviene Jacques- ¿No ves que la estás asustando?

-¿Me estás engañando con él?- me pregunta con rabia.

-No estoy saliendo con ninguno de los dos.- le respondo nerviosa- Ni siquiera me gustáis. No sois mi tipo.- le confieso.

-¿Estáis insinuando que todo esto me lo estoy imaginando yo?- me pregunta andando de un lado a otro- ¿Cómo me voy a estar imaginando todo esto?- se vuelve a acercar- No puede ser. ¿No veis que no es real? Yo no me he imaginado nada.- aparta a Jacques de un empujón- Has sido tú quien me ha estado acusando a mí. ¿Cómo voy a acostarte yo a ti? ¿Qué gano con eso?

-¿A mí me lo preguntas?- le pregunta intentando aparentar tranquilidad- Eso me he estado preguntando yo desde que empezaste con todo esto.- respira hondo- ¿Y sabes que es lo peor de todo? Que no solo me has involucrado a mí, también lo has hecho con ella.

-¿Es una cámara oculta?- pregunta con ironía buscando por el despacho- Es eso, una cámara oculta.- busca por la mesa y por las esquinas- ¿Es hoy el día de los inocentes?- vuelve a acercarse- ¿Es eso?

-Estamos en mayo y no es una cámara oculta.- respondo yo al ver que Jacques está igual de confundido que yo- Y si lo es no sabemos nada.

-¿Qué tengo que hacer?- se deja caer al suelo- ¿Qué es lo que tengo que hacer?- pregunta abatido- Esto no puede ser así. Tú me deseas.- el dice a Jacques- Y quieres estar conmigo.

-No, Chris, no. Eso no es así.- le dice con calma agachándose a su lado- Me gustas, pero como amigo.- respira hondo- Me gusta tu compañía pero no quiero nada más contigo. No me gustas de ese modo.

-¿Y tú?- me pregunta directamente- ¿Tú me quieres?

-Te aprecio.- le respondo sin moverme del sitio, temo acercarme por su reacción- Pero no te he visto más como tu empleada y consejera.- le respondo intentando sonar tranquila- Estoy casada, pero no contigo.- le termino de confesar enseñándole el anillo.

-¿Por qué no me lo habéis dicho antes?- pregunta poniéndose nervioso- ¿Por qué me habéis dejado vivir con esta mentira?

-Porque también nos mentías a nosotros.- le responde Jacques- No sabía cuál era tu verdadera intención de todo esto.- le acaricia la espalda.

Que lástima que todo esto haya sido mentira, quedan tan bien juntos…

Si él quiere le podemos ayudar. Estar a su lado y evitar que vuelva a inventarse una vida. No podemos hacer mucho más.

—–Fin del capítulo

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Relación de Tres 3/2

¿Cómo se atreve a decir que soy yo quien se lo ha imaginado? ¿Cómo me voy a imaginar algo semejante? ¿Qué gano yo con todo eso?

Es imposible. Simplemente imposible.

No puede ser. Es él quien va de víctima y ahora me quiere cargar con toda su película.

¿Qué puedo hacer para que se dé cuenta que es él quien lo está haciendo todo? Debe haber algo que me confirme que es él y no yo quien se lo está imaginado. ¿Pero el qué?

Podría hablar con Mónica. Ella podría confirmarme que yo no le acosaba a él.

-¿Te atreverías a decir lo mismo delante de mi mujer?- le reto.

-No creo que sea buena idea meter a tu mujer en esto.- niega con las manos poniendo distancia entre ambos.

-Porque sabes que ella sabe la verdad.- insisto.

-Porque no quiero que rompas tu matrimonio.- dice casi interrumpiéndome.

-Si es eso lo que quieres.- me acerco a él.

-Créeme que no es así.- retrocede- Si no, ¿por qué, como dices tú, nuestros encuentros son a escondidas?

-Para que la gente te dé la razón a ti.- me desespero- Así no hay pruebas de tu acoso hacia mí.

-Haz lo que quieras.- desiste- Pero yo te he advertido.

Salgo nervioso del despacho y me acerco a la mesa de Mónica.

-Mónica, cariño.- le digo con suavidad- ¿Vienes un momento a mi despacho?- le pregunto al ver que no tiene nada entre manos.

-¿Pasa algo?- me pregunta confusa.

-Solo quiero que me confirmes una cosa.- le cojo de la mano para que se apresure.

Entramos y cierro la puerta tras ella. Ella se queda parada al ver a Jacques.

-¿Qué está pasando aquí?- pregunta más confusa.

-Solo quiero que me confirmes una cosa.- empiezo a hablar- ¿Te he contado alguna vez cómo es mi relación con él?- le pregunto dando una vuelta a su alrededor.

-¿Por qué deberías hacerlo?- me pregunta algo nerviosa.

-Porque sé que nuestra relación ha cambiado desde que me acerqué a él.- le respondo.

-Yo no he notado nada diferente.- dice pensativa- ¿Qué debería cambiar?

-Porque estoy más distante de ti.- me pongo nervioso. ¿Por qué no ve a dónde quiero llegar?

-Yo has estado más distante de mí.- se encoge de hombros- Sí que es verdad que te he visto más cercana a él, pero nada más.- le resta importancia- Desde mi punto de vista, os lleváis muy bien.- sonríe- ¿Estáis saliendo?

-¿Qué dices?- me enfado- ¿Cómo voy a estar saliendo con él si estoy casado contigo?- le pregunto cogiéndole por los hombros.

-¿Casados?- pregunta un poco asustada- Si ni siquiera estamos saliendo.

—–Fin del segundo punto de vista

Relación de Tres 3/1

No puede ser. Esto que me está diciendo no puede ser. ¿Cómo me he podido estar imaginando todo esto? ¿Cómo puede ser todo esto producto de mi imaginación?

-¿Qué dices?- me atrevo a preguntar- No puedes estar diciéndolo en serio. Tú…

-¿Qué clase de película te has montado?- me pregunta ofuscado- ¿No te das cuenta que eras tú quien me buscaba? En ningún momento te he buscado.- me acorrala entre sus brazos- Te lo has imaginado tú todo. Eres tú quien me acosa a mí.

Verle así de enfadado, enfrentándome, de cierto modo me gusta. Pero me molesta que piense eso de mí cuando ha sido él quien me ha estado buscando a mí, quien me acorralaba.

¿Qué hago? No sé qué pensar. Me está acusando de algo que yo no he hecho. Me siento mal pero no quiero que se aparte. Esta faceta suya también me gusta, aunque no el porqué está así conmigo.

-Créeme,- insisto- Yo no he hecho nada de lo que dices.- intento hablar con calma pero al tenerle tan cerca puedo notar su aroma y estoy empezando a perderme- Si quieres que me aleje, me iré, pero no he hecho nada de lo que me acusas.- noto que se me entrecorta la respiración.

-Entonces, ¿soy yo quien se lo está imaginando todo?- da una palmada a la pared.

-Me estás acusando a mí de lo mismo.- le recuerdo- Si los dos insistimos que es el otro quien se lo está inventando, ¿cómo podemos saber quién dice la verdad?- intento hacer que se tranquilice.

-No me metas en el mismo paquete que tú.- se aparta de golpe- ¿Qué pasa, que todos los que son como tú no estáis bien?

-¿A qué te refieres?- intento entenderle.

-¿Si todos los gays sois iguales?- vuelve a acercarse.

-No voy a consentir que generalices así cuando eres tú quien se lo está inventando.- le enfrento yo ahora.

-¿Qué no es verdad?- se burla.

-¿No ves?- empiezo a acorralarle yo- Eres tú quien se está yendo. Eres tú quien no está bien.

-No te consiento ese tono.- me coge por la camisa y me empuja contra la pared- No voy a permitir que me laves la cabeza de esa manera.- me habla tan cerca que nuestras narices se rozan.

-Será mejor que me vaya.- intento apartarle pero me retiene para que no me mueva.

-No voy a dejar que te vayas.- me dice entre dientes antes de besarme.

¿Qué le está pasando? ¿Por qué ahora de repente me besa? ¿Por qué insiste en que soy yo quien le busca? Es imposible que todo esto haya sido una invención mía. Y ahora va y me besa.

¿Quién es quién busca a quien?

——-Fin del primer punto de vista

Relación de Tres 2/2

He decidido hablar con él. Esto no puede seguir así. Esta situación está pudiendo conmigo y parece disfrutarlo.

Tengo miedo de encontrarme a solas con él. Por culpa se sus encuentros mi relación con Mónica está empeorando. Me da la impresión que a ella también le estoy cogiendo miedo…

-Jacques…- le llamé con algo de temor.

-¿Pasa algo?- me pregunta algo confuso y con esa mirada inocente que usa para que ceda a sus peticiones.

-¿Podemos hablar?- le pregunto dándole la espalda para ir a mi despacho.

Estoy temblando. Me voy a quedar a solas con él. No lo había pensado. Y lo peor de todo es que tengo que cerrar la puerta para que nadie sepa de qué estamos hablando.

-Christian, ¿pasa algo?- me pregunta cerrando la puerta algo preocupado.

Odio que finja que no sabe de qué va la cosa, que se haga la víctima cuando quien me acosa es él.

-Tenemos que hablar.- le respondo evitando mirarle directamente a los ojo- Esto no puede seguir así.

-¿El qué?- sigue confuso. Sus palabras suenan más cercanas indicándome que se ha acercado.

Retrocedo hasta apoyarme en la mesa. Yo mismo me he acorralado sin querer. Seguro que lo había planeado así.

-No puedes seguir haciendo esto, no está bien.- le respondo poniéndome nervioso- Soy un hombre casado y estoy muy enamorado de mi mujer.

-Lo sé.- se acerca más a mí- ¿Dónde quieres llegar?- sigue preguntando más confuso.

Maldito. ¿Por qué se hace el inocente? Sabe lo que está haciendo y sabe que lo está haciendo mal, que yo no le correspondo porque quiera.

-Quiero que te alejes de mí, que mantengas la distancia que teníamos antes. Que volvamos a ser jefe y empleado.- le respondo evitando sonar borde.

-Pero si no he hecho nada.- dice casi como una súplica poniéndose delante de mí.

-¿Qué no?- termino enfadándome- Estás arruinado mi vida y mi matrimonio.- le empujo para que se aleje. Me molesta verle con esa cara de tan cerca.

No pienso volver a ceder, esto ya se ha terminado.

-Pensaba que quería lo mismo que yo…- dice con los ojos llorosos.

-Yo nunca he querido estar contigo de una forma que no sea de amigos.- le interrumpo.

-¿Y tus miradas? ¿Tus caricias?- me pregunta poniéndose más nervioso.

-¿Qué miradas y qué caricias?- suspiro con fuerza- Nunca he hecho un gesto hacia ti que no sea amistoso. Si te he hecho entender lo contrario creo que quedó claro en el hotel que no era así.

-Y entonces, ¿qué fue lo que pasó en el hotel?- empieza a llorar de rabia.

-Me negué y lo sabes.- vuelvo a empujarle- Me dejé por no discutir en un lugar así. Nunca quise acostarme contigo.

-¿Y nuestros encuentros casuales?

-¿Qué casuales? Si los provocabas tú.- le vuelvo a empujar- Eres tú quien provocaba esos encuentros.- vuelvo a empujarle hasta que su espalda toca la pared- ¿No te das cuenta que lo único que hago es huir de ti?

-Pero si eres tú quien me busca…- me mira con sus ojos llorosos.

-No es así y nunca lo ha sido.- vuelvo a interrumpirle- Nunca te he buscado. Te lo has inventado tú.

—-Fin del segundo punto de vista

Relación de Tres 1/2

Me gustaría saber qué hice para que me acosase así. Simplemente intenté ser amable con él y terminó convirtiéndose en una pesadilla.

Le ofrecí salir al descanso conmigo porque siempre le veía solo y quería saber por qué estaba solo.

Al no ver nada extraño en su actitud se lo pedí más seguido pensando que había conseguido hacerme amigo suyo.

Lo que no sabía es que él tenía sentimientos hacia mí. Me confesó que le gustaba bajando al descanso por el ascensor. Me lo confesó de forma tímida por lo que le pude decir a las buenas que lo nuestro era imposible. Yo estaba, y lo sigo estando, casado, aunque eso no tiene porque ser una excusa. Tampoco he tenido atracción hacia los hombres.

Desde ese día intenté poner distancia entre nosotros porque no quería hacerle daño y darle falsas esperanzas. Pero cuando más me apartaba más me buscaba él.

Empecé a sentirme acosado. Siempre le tenía detrás y me cogía de la mano o del brazo para evitar que me apartase de él.

Por desgracia mi mujer vio que éramos muy amigos y le mandó conmigo a una conferencia. Pensaba que no podría ser peor de lo que era en la empresa. Pensaba…

Una única habitación con una sola cama. Intenté por todos los medios conseguir otra habitación para mí pero el hotel se encontraba lleno.

Dormir en una misma cama no quiere decir que tenga que pasar nada. No pasa nada si los dos no quieren, ¿no?

Pasar, lo que se dice pasar, no pasó nada entre nosotros. Pero él se aprovechó de mí.

Le di la espalda y me acosté en el extremo de la cama para tener más distancia entre los dos. Pero el se acostó pegando su cuerpo contra el mío. Me abrazó por la espalda y empezó a acariciarme.

-No lo hagas.- le dije impidiendo que siguiera acariciándome.

-Él no dice lo mismo.- me dijo metiendo la mano por debajo del pantalón.

Yo no quería, pero mi cuerpo reaccionó solo a sus caricias. Terminó tocándome él a mí y no se lo impedí. Vi una lucha perdida y me dejé. No por ganas, no las tenía, sino por no pelearme con él.

—–Fin del capítulo

Relación de Tres 2/1

La situación llegó a empeorar bastante. Un día, bajando por el ascensor, me confesó que también le gustaba. Me acorraló en la esquina y se acercó tanto a mí que notaba su aliento en mis labios.

Algo dentro de mí me pidió que le besase pero la razón me hizo hacer lo correcto. Le aparte con suavidad y le pregunté por su mujer.

-No tiene porqué saberlo.- me respondió- Si tú no dices nada no lo sabrá.

-Lo siento.- me disculpé antes de salir de forma apresurada del ascensor.

Pensé que después de eso la situación volvería a la situación pero lo único que hizo fue empeorar.

La situación del ascensor empezó a repetirse. Prácticamente me acorralaba, todos los días, al menos dos veces. Seguía confesándose y yo rechazándole. No podía hacerle eso a su mujer.

¿Podía empeorar la situación? No era suficiente con su acoso diario en el trabajo que me tocó ir a una conferencia con él. Lo peor de todo, una única habitación con una cama de matrimonio.

Después de la reunión tocó dormir juntos. El único sitio para dormir era la misma cama o una silla de escritorio.

-¿Quieres que nos bañemos juntos?- me preguntó quitándose la ropa.

No pude evitar fijarme en su cuerpo. Bajando poco a poco hasta llegar a los calzoncillos que ya estaba quitándose.

-¿O te apetece dormir?- siguió preguntando acercándose a mí ayudándome a quitarme la ropa.

No quise, y todavía me arrepiento por ello. Caí en su red, en sus encantos de seducción, y quedé encandilado.

A partir de ese día empezamos a ir a más reuniones juntos, aunque no todos los día que dormíamos juntos íbamos de reunión.

Empezamos a tener encuentros en hoteles, en el trabajo, en mi casa, en la suya… Tenía la poca vergüenza de llevarme a su casa, estando su mujer, con la excusa del trabajo.

Hacía más horas en el trabajo. Realizaba trabajo que no me correspondía, pero mi puesto seguía siendo el mismo, todavía lo es.

Su mujer nunca lo supo, ni siquiera lo imaginó. Su marido le estaba engañando con otro hombre. Si duele que te engañen con una persona del mismo sexo que tú, no quiero saber qué es que sea del contrario.

Me enamoré de él. Mucho. Y todavía le quiero. Sigue siendo un hombre casado y yo he dejado de ser su amante.

—-Fin del primer punto de vista

Relación de Tres 1/1

Todo empezó con ese gesto. Ese gesto tan rutinario pero sencillo. Lo único que hizo fue recoger los informes que tenía sobre mi mesa. Su mano rozó la mía y me sonrió. Era la primera ver que me miraba así y me sonreía. Nunca antes le había visto actuar así con nadie, a parte de su mujer. ¿Eso que quería que también le gustaba?

Intenté no pensar en eso. No podía ser. Él era, y todavía lo es, un hombre casado.

Pero sus gestos afectivos hacia mí seguían y cada vez con más frecuencia. Desde el roce de nuestras manos hasta traerme el café a mi mesa. Sus sonrisas dedicadas solo a mí…

-Jacques.- me llamó acercándose a dejar uno de los informes- ¿Vienes a tomar un café? Hoy terminaremos tarde.- me propuso mirándome fijamente a los ojos.

-Pero…- intenté poner una excusa. Nadie más parecía estar invitado a parte de mí.

-Tranquilo, saldrán todos a descansar.- siguió con su sonrisa.

¿Por qué tenía que ser yo quien fuese a tomar el café con él? ¿Qué pensarán los demás al vernos juntos en la cafetería? Todas esas preguntas bombardearon mi mente durante lo que me parecieron minutos eternos, aunque seguramente serían segundos.

-¿Vamos?- me preguntó. Y antes de responderle me cogió del brazo y me levantó para que fuera con él- Mónica, cariño, ¿te vienes?- le preguntó a su mujer al pasar por delante de ella.

-Saldré con el siguiente turno.- le respondió enseñándole los papeles que le quedaban.

Realmente agradecí que no viniese, así podría estar a solar con él. Tenía que saber por qué empezó a tratarme de esa manera.

-¿Quieres algo para comer?- me preguntó sentándose en una de las mesas libres- Puedes comer lo que quieras, yo invito.- siguió hablando muy animado.

-No, gracias.- le respondí. No quería aprovecharme de su generosidad.

Pidió por mí. Dos cafés y algo para comer los dos.

Empezamos a salir al descanso los dos solos más seguido de lo que le he visto hacer con su mujer. Salía más conmigo que con ella.

Yo pensaba que eso era extraño. Lo que no sabía es que se iría haciendo más extraño a medida que cogería más confianza.

—-Fin del capítulo