Secreto Capítulo 9

Mar y yo llegamos a mi casa. Obviamente no se esperaban verme.

-¿Qué haces aquí?- me pregunta mi padre mirando por todas partes nervioso.

-Venía a haceros una pregunta.- respondo crúzandome de brazos.

-¿Cómo puede ser?- pregunta mi madre tapándose la boca.

-¿Por qué?- sigo retándoles con las palabras- ¿Por qué se supone que no debería estar?

-¿De-de qué est-tás hablando?- pregunta mi padre intentando ponerse serio.

-¿Qué deuda he saldado con mi muerte?- pregunto yendo al grano.

-Cariño…- intenta acariciarme mi madre pero le aparto la mano.

-¿De qué hablas?- pregunta mi padre intentando ocultar sus nervios.

-De la deuda que tenías con su padre.- dejo ver a Mar que estaba en la puerta- ¿Qué deuda vale la vida de tu hija?

-Es un milagro que sigas viva mi hija.- dice mi madre volviendo a intentar acariciarme pero reacciono de la misma forma- Mi niña, te buscábamos. Pero no podíamos… No podemos.- me responde con los ojos llorosos.

-Nosotros la primera generación de niños creados.- empieza a explicar mi padre- No había natalidad por lo que la población podría extinguirse.- explica serio- Somos como una especie de humanos creados artificialmente.- mira a Mar- Su abuelo fue quien lo inventó. El problema es que no nos podemos reproducir al no tener las hormonas adecuadas. Cuando su hijo, tu padre,- le habla directamente a Mar- tomó el control, pidió un gran coste para poder ayudar con la reproducción.- ahora me mira a mí- Desde un principio sabíamos que eras el precio a pagar si la deuda no se salvaba…- se le llenan los ojos de lágrimas- Lo que no sabíamos es que querrían matarte. Pero estás viva.- se me acerca.

-No lo estoy.- retrocedo un poco para que no se me acerque más- Morí.- doy otro paso atrás- Ya estoy enterrada.- evito la explicación- Ir a verlo al cementerio.- le hago una señal a Mar para que salga.

-Espera.- me llama mi madre.

-No puedo estar aquí. Y ella tampoco.- evito girarme- La deuda ya está saldada.

-Pero hija…- noto su mano en mi brazo.

-Voy a intentar parar todo esto.- me giro a mirarla- Cuando lo haga volveré.- le muestro media sonrisa mientras acaricio su mano al quitarla de mi brazo.

-¿Estás bien?- me pregunta Mar rompiendo el silencio.

-No estoy segura.- respiro hondo para intentar tranquilizarme me los ojos se me llenan de lágrimas.

-Paremos esto para que puedas volver, ¿vale?- me acaricia el brazo.

Un latido. Un latido fuerte que hace que caiga del dolor.

-Senaida.- escucho que me llama- ¿Qué pasa?

-Me duele.- le digo con la mano en el pecho.

-¿Late?- se preocupa.

-Solo me duele…- me levanto con esfuerzo- Tenemos que movernos para no llamar la atención.

-¿Puedes?- me sostiene por el brazo.

-Sí.- intentento no preocuparla.

Noto que cuando más cerca está es cuando late el corazón. Por una parte quiero sentirme viva pero por el otro me preocupa sentir el dolor que siento cada vez que late.

-¿Cómo hacemos para parar a tu padre?- le pregunto una vez apartadas de la mirada de la gente.

-Solo se me ocurre advertir a la gente de los riesgos que correrían si aceptasen el trato de mi padre.

-Ya has oído a mi padre…- respiro hondo para intentar hacer que mi corazón deje de latir- No pueden reproducirse.

-Tiene que haber otra manera que no sea lo que hace mi padre. Otro método o algo.- habla de forma apresurada.

-Se me ocurre una idea, pero no sé si vas a querer.- consigo articular tranquila al ver que late cada vez menos.

-¿Por qué no voy a querer?- me pregunta algo confundida.

-Porque se trata de robarle la idea a tu padre.

-¿Y cómo lo hacemos?

-A través de ti.

—-Fin del capítulo

 

Anuncios

Secreto Capítulo 8

Cada vez que pienso que he sido una deuda de mi familia me ha latido el corazón. ¿Por què este pensamiento consigue hacer que mi corazón, después de meses, consiga latir de nuevo?

-Mar,- rompo el silencio de la noche- no entiendo que me está pasando.- sigo hablando al ver que tengo su atención.

-Me resulta gracioso que te parezca extraño que te lata el corazón.- me muestra una sonrisa casi de burla- Deberías estar más extraña con lo que te pasa de normal.

-Ya… Tienes razón.- suspiro- Pero no puedes negar que es extraño.

-Reconozco que es demasiado extraño como para intentar entenderlo.- sigue con su sonrisa- Yo…- dice después de una pausa con duda- Tengo algo que confesarte…- se apaga de golpe.

-¿De qué se trata?- le pregunto al ver que no sigue.

-Yo… Yo…- respira hondo- Me dijeron que te vigilara…- habla cabizbaja- Por eso te traje aquí…

-Pero si no respirabas…- recuerdo- No…

-Es verdad que me hicieron lo mismo que a ti.- me interrumpe- Su intención era esa… Quería entregarte para ganarme su confianza… Pero no sabía por qué lo hacían y tenía curiosidad por saber por qué estabas viva…- habla de forma apresurada- Pero ahora no quiero seguir. Quiero que nos vayamos y huyamos de aquí. No quiero seguir con esto.- termina de decir mirándome a los ojos.

-Espera.- intento retener toda información- Pretendías entregarme… Pero te has dado cuenta, ¿no?- fuerzo una sonrisa.

-Lo estaba pensando ahora…- responde bajando el ánimo- Realmente no le hago falta… Solo me está utilizando. Solo hay hombres a su alrededor, seguro que ha sido todo una excusa para tenerme lejos. No intento excusarme.- vuelve a mirarme a los ojos- Sé que te he estado engañando pero todo lo que te he dicho, mis pensamientos, han sido todos sinceros.- deja una pausa- Vayámonos.- repite. Olvidémonos de todo esto.

-No puedo…- le digo algo decaída- Si nos vamos tu familia seguirá con lo mismo. Más chicas morirán. Quiero pararlo.

-¿Y cómo quieres hacerlo?- Me pregunta con algo de escepticismo en sus palabras.

-Es algo que he estado pensando desde que sé que no soy a la única que se lo han hecho. Somos deudas, ¿no?- me levanto y empiezo a andar por la habitación- ¿Qué clase de deuda somos? Si la gente deja de ir a ellos para sus deudas debería terminar, ¿no?- me centro en ella.

-Pero no sabemos por qué van a mi padre.- me recuerda.

-Pues eso es lo que vamos a intentar saber.

-¿Y cómo lo haremos?

-Preguntándole a mis padres directamente.

—-Fin del capítulo

Secreto Capítulo 7

Después de dar muchas vueltas por el cementerio y comprobar todas las fechas que Mar apuntó, afirmamos que todas las fechas están mal. Todas murieron antes de lo que pone en cada lápida.

Hemos apuntado las fechas que ponen en las lápidas para ver si podemos encontrar algún patrón o algo.

Por desgracia, también encontramos el de Mar… Pero su fecha sí que está bien. Imaginamos que es porque es una muerte inesperada.

-Ahora ya sé cómo te sentiste al verte…- me dice con una sonrisa triste.

-Por suerte no estamos dentro.- se me atragantan un poco las palabras.

Salimos con precaución por lo que me pasó la otra vez. Una vez comprobado que no hay nadie volvemos a casa de su tío. Por alguna razón he empezado a sentir miedo de volver a casa… Solo me siento segura con ella y eso que nos conocemos desde hace poco.

Comemos algo y nos sentamos en la mesa para revisar todas las fechas.

-¿Sabes algo de por qué lo hacen?- le pregunto al intentar entenderlo.

-Nunca me ha hablado de eso.- responde cabizbaja- Me dijo que cuando fuese mayor de edad entraría en el negocio familiar del cual no sé nada…- respira hondo- Lo primero que quería que aprendiese es como hacer desaparecer a la gente de la forma más discreta posible…- habla con un hilo de voz- que según él requiere muchos años de enseñanza…

-¿Crees que lo hace porque sí?- sigo intentando entender qué está pasando.

-Porque sí no es.- levanta la mirada para mirarme- Eso sí que lo sé. Pero no sé por qué escogen… Mejor dicho, no sé qué método usan para elegir a sus víctimas.- se rectifica a sí misma.

-Puede que és también tenga algo apuntado, ¿no?

-Tiene un contable.- intenta hacer memoria- No sé si sabrá de qué va la cosa pero creo que es él quien elige porque tiene varios nombres apuntados.

-¿Nombres?- me extraño- ¿De quién?

-Más que nombres son apellidos.- sigue haciendo memoria- Creo que va por familias.

-¿Por familias?- vuelvo a revisar las fechas y los nombres- ¿Qué crees que hace mi familia en esa lista?- le pregunto ya sin entender nada.

-No lo sé…- responde después de suspirar- Si es contable…- me mira fijamente.

-Dinero…- me viene un flash a la cabeza de mi padre perdiendo el trabajo- Dinero…- otro latido del corazón y otro flash de mi padre suplicando- ¿Cuándo…- un hombre señalándome- Hasta los dieciséis…- recuerdo las palabras del hombre- ¿Tienen todas la misma edad?- pregunto volviendo a revisar las fechas.

Ella hace lo mismo y empieza a sacar cálculos.

-Todas…- decimos al mismo tiempo después de comprobarlas dos veces.

-Mi cumpleaños.- me sale una sonrisa irónica- La fecha…- se la enseño- Es mi cumpleaños. El día que morí era el de mi cumpleaños.

-Por eso las fechas no son exactas.- sigue mirando las fechas- ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes?- me enseña la libreta- Cambian un par de días para que no coincidan.

-Sería demasiado extraño que todas tuviesen el día de su muerte el día de su nacimiento…

-Sois deudas.

-Por eso mi familia no sabía cómo reaccionar al verme… Ellos me vendieron…- otro latido del corazón pero este con tanta fuerza que casi caigo de la silla.

-¿Estás bien?- me pregunta preocupada.

-El corazón…- le respondo mirándole a los ojos.

-Pero si no debería…

-No.- le interrumpo- No debería latir.

—–Fin del capítulo

Secreto Capítulo 6

Mar y yo hemos decidido ir a casa de un familiar suyo que no vive ahí. Es una casa grande con una decoración discreta.

Lo primero que hace es ir a buscar toallas y algo de ropa seca. Yo me he esperado en una habitación.

-¿Qué vas a hacer?- me pregunta entregándome una toalla.

-¿Cuándo?- le pregunto algo confusa.

-¿Vas a volver a tu casa?- me pregunta empezando a quitarse la ropa.

-Pues no lo sé…- le respondo.

Es algo que no había pensado. Es la segunda vez que me pasa. ¿Es recomendable volver? Pero, ¿cómo lo explicaría? Además está Mar. Ella también se supone que ha muerto…

-Si quieres…- duda un poco- Puedes quedarte conmigo…- habla algo decaída- Tengo miedo de volver a casa por lo que había pensado quedarme aquí.

¿Por qué tiene miedo de volver a casa? ¿Por qué preferir quedarse en casa en vez de volver a casa y no preocupar a su familia?

-Puede que sea una pregunta algo entrometida…- empiezo a hablar midiendo mis palabras- ¿De qué tienes miedo?

-Yo…- se le llenan los ojos de lágrimas- Lo siento…- empieza a llorar- Lo siento…- cae de rodillas.

Me acerco a ella y le acaricio la espalda.

-¿Por qué?- le pregunto con suavidad.

-Lo vi…- mi mira- Vi lo que te hicieron…- respira hondo- las dos veces…

-¿Lo viste?- noto un latido del corazón.

¿El corazón? ¿Cómo puede ser?

-Estaba con ellos…- responde después de una pausa- Mi padre…- le tiembla la voz y su mirada se llena de miedo- No quería.- vuelve a llorar- No quería…

-¿Te hizo eso tu padre?- otro latido del corazón.

Mi corazón… Estoy sintiendo el corazón. ¿Es posible?

Se cubre el rostro con ambas manos y llora con más fuerza.

-Que cabrón…- se me escapa en voz baja.

¿Cómo puede hacerle eso a su propia hija? ¿Qué clase de persona es? ¿Es persona? Debería decir que es un monstruo.

Noto que tiembla y recuerdo que todavía llevamos la ropa mojada.

-Será mejor que nos sequemos.- intento cambiar de tema- Vamos.- le animo a levantar los brazos para quitarle la camisa.

-¿Por qué te portas bien conmigo?- se niega a levantar los brazos- Mi familia te hizo eso…- habla sin mirarme.

-También te lo ha hecho a ti. Estamos las dos igual, ¿no?- le muestro media sonrisa.

-Aun así…

-Si no nos ayudamos mutuamente, tu familia seguirá haciendo lo mismo y muchas otras chicas puede que no tengan tanta suerte como nosotras.- le digo con confianza.

-¿Y…- duda- ¿cómo lo hacemos?

-Eso es algo que hace tiempo que me estoy preguntando.- le respondo- Lo único que sé es que se supone que yo debería estar enterrada.- le empiezo a explicar- Fui al cementerio a ver a Nina y me vi allí.

-¿Cómo puede ser?- me pregunta ya más tranquila.

-Eso es lo que quiero saber porque se supone que cuando me desperté en el río ya llevaba dos días o tres muerta.- sigo explicando.

-Puede que no despertaras el mismo día.- duda- Podrías haber estado… muerta de verdad.- termina de decir con temor.

-La fecha de Nina también estaba mal.- recuerdo- Según la fecha todavía debería estar viva.

-¿Qué dices?- se sorprende.

-Está enterrada dos días antes de su muerte.- dejo una pausa para ordenar mis pensamientos- La encontré en el río…- recuerdo el momento- Soy incapaz de olvidar el día que la vi en el río…- respiro hondo- Fui al cementerio en busca de sus datos para poder investigar un poco sobre ella y fue cuando me vi allí. Obviamente hay algo que no cuadra si yo sigo estando “viva”. Me fijé bien y vi que la fecha de mi supuesto fallecimiento está mal. Volví al nicho de Nina y me fijé mejor y me di cuenta que su fecha también está mal, que debería seguir con vida…

-Tenemos que volver al cementerio.- me interrumpe- Recuerdo sus caras todavía… Podremos ver si todas ellas tienen la fecha mal.

-¿Y cómo lo sabremos?

-Por desgracia tengo todas las fechas reales apuntadas…- saca una libreta de debajo del cojín.- Las he ido apuntando todas.

—-Fin del capítulo

Secreto Capítulo 5

No puede ser… La historia se repite.

Otra vez el río… Los mismos recuerdos… Y… Y…

Otra chica…

Miro a mi alrededor para comprobar si me están observando. Al no ver a nadie me acerco a la chica y compruebo su pulso. Está helada pero parece que tiene pulso… Pero no respira.

Rápidamente la tumbo boca arriba y la acomodo para insuflarle en la boca. Le tapo la nariz y le tiro mi aire un par de veces. A la segunda empieza a toser con fuerza y a expulsar el agua de sus pulmomes.

Le acomodo de lado para ayudarle a expulsar el agua y le intento tranquilizar.

-Ya ha pasado.- le acaricio la espalda- Estás bien.

Me ha alegrado comprobar que tiene pulso porque eso demuestra que no es como yo, que está viva. Seguramente la tiraron al río pensándose que estaba muerta. Pero, de no ser por mí y encontrarla a tiempo, lo hubiese estado.

Cuando deja de toser veo que se acomoda.

-¿Qué ha pasado?- intento que no se duerma- ¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Cómo te llamas?- me decido a preguntar.

-Mar.- responde con un hilo de voz- Mar.

-¿Te llamas Mar?- le pregunto para que siga con la conversación- ¿Cuántos años tienes?

-Quin…- respira hondo- Quince…- termina por decir.

-Voy a llevarte al médico.- con los nervios se me ha oblidado avisar a emergencias- Voy a llamar.- busco mi móvil pero está mojado y roto… Lo han roto…

-No…- me coge de la mano- No lo hagas…- intenta respirar pero todavía le cuesta un poco.

-Debería verte un médico.- le aconsejo al verle tan mal.

-Tengo miedo.- consigue hablar mejor.

-¿Miedo?- me sorprendo.

-No ha sido un accidente…- me mira a los ojos- Yo lo vi todo.- me examina el cuerpo con la mirada- Tus heridas…- se incorpora y me levanta la camisa- ¿Cómo…- deja de hablar al ver que solo tengo cicatrices.

-No lo sé… Yo…

-¿Cuánto tiempo ha pasado?- se incorpora mirando a su alrededor- ¿Qué día es hoy?- saca su móvil que obviamente no va por el agua.

-Como mucho habrán pasado un par de días.- le respondo recordando la última vez.

-Pero…- sigue mirándome la barriga- Tus heridas… Es una cámara oculta.- se aparta de mí de forma apresurada mirando por todas partes.

-Tranquilízate.- le aconsejo levantando las manos en señal de paz- No es una cámara oculta. Y si lo hay… Yo también estoy metida en la misma broma.- intento sonar tranquila.

-Entonces…- me señala la barriga.

-No sé por qué pasa.- vuelvo a intentarlo- Y no es la primera vez que me despierto aquí.- le confieso.

-¿Te pasó como a mí?- me pregunta extrañada.

-Peor…- no sé si decírselo.

Puede pensar que soy un bicho raro, que le estoy mintiendo. Puede ir a informar a alguien de mi estado pero… Ella también tiene miedo…

-Mi corazón sí que dejó de latir.- me atrevo a confesarle- No tuve la misma suerte que tú.

—–Fin del capítulo

Secreto Capítulo 4

Vuelvo a mirarle. Parece confundido. Mira el coche y luego vuelve a mirarme.

Algo en mi interior me dice que salga corriendo y le hago caso. Empiezo a correr evitando usar toda la energía en una carrera. Al no haber nadie hay silencio, por lo que puedo escuchar que él también ha empezado a correr.

Le escucho cada vez más cerca por lo que intensifico la carrera. Puedo escucharle respirar. Su respiración es igual de agitada al contrario que la mía.

Para hacerle la carrera más difícil entro entre los campos. Me resulta complicado mantener el ritmo pero noto que él se va alejando. Relajo el ritmo pero me mantengo entre los árboles. Respiro hondo y me centro en los sonidos que me rodean. No escucho pasos por lo que voy frenando la marcha.

Centro todos mis sentidos en escuchar lo que me rodea. No escucho nada, solo el sonido del viento en las hojas.

Hay demasiado silencio lo que me incomoda bastante. Sé que no estoy sola, que debe seguir buscándome.

Me agacho para poder ver si veo algo por debajo de los árboles. No veo nada. Doy un par de vueltas muy despacio para asegurarme que no está cerca. Al no ver nada extraño respiro hondo y me siento para esperar que pase el tiempo. Quiero esperar que sea de noche para poder escapar con más calma. No sé qué puede pasar si me atrapa por lo que quiero estar segura que ya no estará cerca cuando decida volver a casa.

Sin darme cuenta se ha hecho de noche. Con el cuerpo frío, me levanto poco a poco y estiro todas las extremidades para despertarlas.

Durante todas las horas que he estado esperando he estado pensando en todo, en como ha cambiado mi vida en tan poco tiempo. Darse cuenta que estás muerta, enterrada y saber que no estás en el ataúd… Y no solo yo, también está la otra chica, Nina… Pero ella sí que está allí… Me gustaría saber qué está pasando, por qué se supone que estoy en un ataúd cuando no ha habido entierro.

Y después está el tío este… Sabe quien soy y se ha dado cuenta que no estoy muerta. Me ha reconocido. Obviamente fue él quien me atropelló y me llevó al río.

Cuando llego a la ciudad y lo primero que veo es el coche. Va despacio y se detiene. De él bajan dos hombres de la parte trasera. El conductor es el hombre del cementerio. Los dos hombres se acercan corriendo y yo empiezo a correr al verles correr. Al ser de noche no hay nadie en la calle, por lo que no puedo pedir ayuda, y ellos pueden acercarse con más agilidad.

Entre los dos consiguen cortarme el paso.

-Vuelve de donde has salido.

—–Fin del capítulo

Secreto Capítulo 3

Después de dar una vuelta por el cementerio, he podido encontrar a la chica. Se llamaba Nina y tenía dos años más que yo.

Antes de salir vuelvo donde estoy yo. Estoy allí, con mi foto, el nombre, la edad y la fecha de defunción.

Intento hacer memoria de la fecha en la que morí. No me cuadra la fecha, parece que se van dos días… o tres. Según esto se supone que llevo dos días más muerta. ¿Cómo puede ser eso? ¿Predijeron el día de mi muerte o…?

¿Sabían que iba a morir? ¿Cómo pueden saber que iba a morir? No puedes saber cuándo vas a morir ni estando con una enfermedad terminal. Te puedes hacer una idea pero no saberlo con exactitud. Es verdad que no está con exactitud, se van dos días, pero sabían que iba a morir joven.

Vuelvo donde Nina y me centro en la fecha de defunción. Según la fecha todavía debería estar viva, debería morir mañana.

¿Por qué no cuadran la fechas? Me gustaría dar una vuelta y comprobar las fechas pero no conozco a casi nadie ni recuerdo la fecha de los que conozco.

Entonces, ¿cómo puedo hacer para saber si todas las fechas que hay son las correctas o están alteradas como la de Nina y la mía?

Salgo del cementerio meditando todas las preguntas e intentando buscar respuestas razonables. Pero por mucho que medite no se me ocurre ninguna forma de poder saber saber si todas las personas del cementerio tienen la fecha bien o está alterada…

O puede que sí.

En el hospital deberían estar las fichas de defunción. Podría buscar la mía… Pero, ¿cómo puedo hacer para que me la enseñan?

Pues de momento no tengo ninguna solución a esa pregunta. Y la solución de la otra se me hace un poco de película.

Lo único que se me ocurre es que alguien quisiera matarnos y lo preparan todo, pero obviamente eso es demasiado despiadado. ¿Por qué iban a molestarse tanto en hacer todo eso? No tiene ningún sentido.

-¿Cómo…?- escucho la voz de un hombre cerca de mí.

Le miro para ver si le conozco pero no sé quién es. Analizo la situación. Estoy sola, con este hombre, en uno de los caminos hacia el cementerio y en mitad del camino, aparcado, un coche… El coche.

Es el coche que me atropelló. Y él…

—–Fin del capítulo